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Adaptación extrema

Adaptación extrema

Los protozoos ciliados son microorganismos eucarióticos cuyo pequeño tamaño, entre 10 μm y 4 mm de longitud, les imponen limitaciones, a pesar de las cuales, han desarrollado una diversidad y complejidad estructural que no ha sido superada por ningún otro grupo de protozoos. Su desarrollo depende de la existencia de agua en el medio, siendo de importancia secundaria si es agua dulce, salada o si forma parte del fluido interno de otros organismos. Es suficiente con que el agua forme una fina lámina sobre las partículas del suelo, o simples gotas de rocío sobre las hojas de las plantas. Aquellos ambientes completamente secos no pueden ser colonizados por los protozoos, sin embargo, muchos de éstos son capaces de producir quistes en los que sobrevivir, incluso durante años, a la ausencia de agua en el medio, en un estado que se denomina criptobiosis. Este hecho explica cómo es posible que hábitats como los desiertos, las cortezas y hojas de los árboles, los musgos, los líquenes, etc., sean colonizados por los protozoos, aunque sólo reciban aportes ocasionales de agua. Aquellas zonas donde el agua permanece congelada también pueden considerarse hábitats secos, por lo que no sorprende que frecuentemente los quistes resistentes a la desecación, también lo sean a la congelación.
El ciliado de la imagen ha sido recientemente descubierto en el desierto de Atacama (Chile), el más seco y antiguo de la Tierra y la segunda región más seca tras la gélida Antártida. La fluorescencia destaca cilios y aparato nuclear.