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CAPULLOS DE SEDA

CAPULLOS DE SEDA

Fui un gusanito que cambió de color poco a poco sin darme cuenta. Eché un líquido y no hice más que llenarme de seda; pensé en hacer igual que mis hermanos: una casita cómoda y protegida. Los primeros metros de seda que hice, y con la que envolví mi casita, fueron blancos aunque los hombres no la quieren porque dicen que es mala. Con todo, dentro de ella aparece la seda de color.

A veces queremos hacer la casita, pero nos sale mal y tenemos que hacer nuestra metamorfosis sin nuestra vivienda.

Después de dar vueltas y más vueltas la terminamos, empleando alrededor de un quilómetro de seda. Como podéis ver, ya está terminada así como también la de mis hermanos. ¿A que es bonita? ¡Tenemos muchas! Qué pasará después?