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Cristales purificantes

Cristales purificantes

La creciente demanda de la sociedad para la descontaminación de aguas, ha impulsado, en la última década, el desarrollo de nuevas tecnologías de purificación y depuración. Las aguas contaminadas por la actividad humana pueden, en general, ser procesadas eficientemente por plantas de tratamientos convencionales. Sin embargo, en algunos casos estos procedimientos resultan inadecuados para alcanzar el grado de pureza requerido por ley. Por ello, resultan necesarias otras etapas de tratamiento que logren este objetivo.
Los últimos avances en la purificación y depuración de aguas están basados en procedimientos capaces de producir cambios profundos en la estructura química de los contaminantes disueltos en el medio acuático, y forman parte de ellos los llamados Procesos Avanzados de Oxidación. De estos procesos, los que se encaminan a la producción de radicales hidroxilo han tenido un creciente éxito, ya que pueden oxidar moléculas orgánicas hasta dióxido de carbono, agua y sales inorgánicas. Los radicales hidroxilo pueden generarse mediante la participación de semiconductores de banda ancha, como el titanato de zinc que se muestra en la imagen, que actúan como fotocatalizadores, absorbiendo radiación UV y produciendo radicales en contacto con el agua. Estas reacciones se engloban dentro de la fotocatálisis heterogénea, proceso de especial interés, ya que puede tener lugar mediante luz solar.
Numerosas investigaciones revelan que la fotocatálisis es capaz de degradar un gran número de sustancias orgánicas que pueden estar presentes en el agua como plaguicidas, PCBs, trihalometanos, hidrocarburos aromáticos, fenoles, ftalatos o parabenes, sustancias altamente tóxicas y muchas de ellas recalcitrantes.