Top

CRISTALES VIVOS

CRISTALES VIVOS

Para cristalizar una sal basta con preparar una disolución y permitir que se evapore el disolvente. De este modo, la concentración será cada vez mayor y antes o después se atravesará la curva de saturación. En ese momento se pueden formar cristales.
Sin embargo, pueden influir otras variables como la temperatura y la velocidad a la que sucede la evaporación. Así, si la temperatura baja lentamente y la evaporación también es lenta, es probable que se formen pocos cristales que llegarán a ser grandes. Si el proceso se realiza a mayor velocidad, se formarán muchos cristales pero no llegarán a crecer mucho. Si la evaporación es demasiado rápida, la sal no tendrá la oportunidad de ordenarse y se obtendrá vidrio, materia amorfa.
Pero hay una última posibilidad. Si las condiciones se ajustan en la frontera entre los microcristales y el vidrio, aparecerán estructuras dendriformes y esferulitos. Los diminutos cristales dibujarán geometrías que se apartan de las líneas rectas y las aristas que asociamos a la materia mineral. Surgirán curvas, ramificaciones, fractales que recuerdan más al mundo vegetal. Surgirán organizaciones que nos recuerdan a la vegetación, a las flores, a las hojas… a la vida.