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EL CICLO SIN FIN

EL CICLO SIN FIN

Crecen muy rápido, alcanzando la madurez sexual antes del año para inmediatamente emprender una de las etapas más importantes de su corta vida, la reproducción. El calamar común (Loligo vulgaris), como la mayoría de los cefalópodos, adopta una estrategia de vida basada en la solidaridad con su progenie. Viven y crecen rápido, para morir después de su reproducción fruto de la importantísima inversión energética que supone realizar una puesta de miles de huevos (hasta 74.000). De esta manera, sus descendientes nunca competirán con sus padres por el espacio y el alimento, incrementado sus posibilidades de supervivencia.

Es en esta última etapa de su vida cuando el calamar realiza migraciones a costa en busca de las condiciones más favorables para el óptimo desarrollo de su progenie (temperaturas frías). Durante estas agregaciones reproductoras, los calamares realizan un cortejo plagado de patrones de coloración y posturas para conseguir aparearse. Este es el insólito fragmento que podemos contemplar en el vídeo que aquí presentamos, varias parejas de calamares en torno a una estructura artificial desplegada estratégicamente en el Parque Natural de Cabrera donde agarran su puesta. Gracias al proyecto CEFAPARQUES, hemos podido desvelar cuales son los patrones espacio temporales y las zonas preferenciales que escoge esta especie para realizar su puesta, uno de los aspectos claves en la perpetuación de esta valorada especie.