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¡Lo que el agua y el viento se llevó!

¡Lo que el agua y el viento se llevó!

La imagen tomada corresponde a Cabo Carvoeiro, situado en la Costa Atlántica, concretamente, en la pequeña península de Peniche (Portugal).

A través de millones de años en la historia de la Tierra han trabajado constantemente los agentes de erosión para reducir las masas terrestres al nivel de los mares.

La erosión es un proceso continuo al que obedece la forma cambiante de la Tierra. Está causada por el viento, el agua, los cambios de temperatura y la actividad biológica. Cuando el proceso se produce sin la influencia del hombre, se conoce como normal, geológica o natural. Cuando la vegetación natural protectora se ve perturbada por los cultivos, pastoreo intensivo o las quemas (incendios forestales, etc.) el equilibrio natural queda alterado y el suelo expuesto a la acción directa de los agentes más potentes de erosión: AGUA y VIENTO.

Después de que la roca o el suelo hayan sido alterados, actúan los agentes dinámicos como el agua y el aire para recoger las partículas y fragmentos y transportarlas hasta los diferentes ambientes de deposición. Fase que está directa o indirectamente guiada por la acción y la fuerza de gravedad.

Los deslizamientos, corrientes fluviales, glaciales y asentamientos de materiales implican el desplazamiento de masas de materiales de acuerdo a un desnivel topográfico determinado.

A su vez, la erosión eólica se produce porque el viento es un eficiente agente de erosión y su acción, particularmente en zonas de climas áridos, semiáridos y desérticos, es responsable del transporte y deposición de grandes volúmenes de sedimentos con desarrollo de un paisaje eólico típico. El viento transporta las partículas de los suelos de tres maneras: por arrastre (las partículas más gruesas); por saltación (las partículas medianas); y en suspensión (las partículas pequeñas o livianas).

La erosión eólica se ejerce mediante dos procesos: abrasión y deflación.

Cuando las partículas sueltas que se hallan sobre la superficie del suelo son barridas, arrastradas o levantadas por el aire, estamos hablando de DEFLACIÓN (derivado del latín “soplar”); este proceso actúa donde la superficie del terreno está completamente seca y recubierta de pequeños granos de arena sueltos procedentes de la meteorización de la roca o previamente depositadas por el agua en movimiento, el hielo o las olas. Por lo tanto, los cursos de los ríos secos, las playas y las áreas recientemente cubiertas por depósitos glaciares son muy susceptibles a la deflación.

En cambio, cuando el viento arrastra arena y polvo contra las rocas y el suelo, se le denomina ABRASIÓN EÓLICA o CORROSIÓN. La abrasión requiere del transporte de elementos cortantes por el viento. La abrasión del viento origina orificios y acanaladuras en la roca. Si una masa rocosa pequeña destaca sobre un llano, puede ser erosionada por la base del modo antes descrito y adoptar la forma de una seta, por lo que se denominan rocas fungiformes.

La principal forma de erosión producida por la deflación son cuencas de pequeña profundidad denominadas depresiones de deflación; las cuales pueden tener de unos pocos metros a varios kilómetros de diámetro, pero se caracteriza porque su profundidad raramente pasa de unos pocos metros. Su origen se da en las regiones llanas de clima árido y en donde particularmente no está protegida por vegetación.

No obstante, otro aspecto a destacar es la erosión marina. La misma es la que lleva a cabo el mar sobre las rocas del litoral; la acción principal se debe al movimiento de las olas, cuya fuerza procede de la energía cinética del viento. Se produce más que nada en costas expuestas y desprotegidas. Las mareas tienen una actividad erosiva menos importante pero por otra parte aumentan el área de actuación del oleaje al modificar periódicamente el nivel del mar. Dicho efecto puede observarse en la imagen presentada anteriormente.

Finalmente, cabe mencionar también diferentes tipos de erosión que moldean la naturaleza a su orden y semejanza. Éstas pueden ser: laminar o hídrica (provocada por las precipitaciones); acelerada (relacionada con la vegetación); glaciar (abrasión o efecto de cantera por el hielo); fluvial (originada por cursos de agua continentales); submarina (destrucción del suelo subterráneo); y térmica (saturación por el agua durante el deshielo en el subsuelo).